La comercialización de energía combina sistemas de almacenamiento de energía con mecanismos del mercado eléctrico para optimizar las estrategias de compra, almacenamiento y despacho de energía. Mediante el análisis de los precios de la electricidad, las condiciones de la red y la demanda del mercado, el sistema de almacenamiento de energía puede cargarse durante los períodos de precios bajos y descargarse durante los períodos de precios altos, maximizando los beneficios económicos y favoreciendo al mismo tiempo la flexibilidad de la red.